viernes, 24 de agosto de 2007

E.T. Y OTROS TRAUMAS DE LA INFANCIA

Este lunes próximo pasado mientras la gran mayoría de ustedes se disponían a ir al colegio o a trabajar yo volví a ver a esa película que no es otra que la primera que recuerdo.

La fecha de estreno fue en 1982. Ahora bien, es imposible que yo recuerde una película con tan sólo 3 años de edad. Seguramente la haya visto en su primer reestreno en 1985. Y la vi... muchas veces, yo creo que como cinco. En varios cines, incluso cuando E.T. aterrizó en Ramos Mejía, porque y esto es para los más pequeños: SI, RAMOS MEJÍA, NO SOLO TENÍA UN CINE, TENIA DOS. El primero, el cine Belgrano, en la calle Belgrano, fue reemplazado por un supermercado chino llamado Super Lee donde hoy esta Musimundo. El otro era el cine era el San Martín, también en la calle Belgrano, que se convirtió en un boliche (Stuttgart) y luego en el bingo de Ramos (snif, snif). Las butacas de cuerina bordó succionaban a los mas chiquititos, por ende había que sentarse sobre el canto de la butaca cerrada. El lugar era enorme, aunque uno agrande los recuerdos de la infancia, el cine Belgrano tenia dos pisos man! Había chocolateros, pero no había plata para chocolates, así que lo que me decían era que no los coma porque eran viejos y me iban a dar diarrea.

Cuando Spielberg estreno E.T, ya era un tipo famoso. Ya habia hecho “Reto a Muerte “ (Duel, 1971), “Tiburón” (Jaws, 1975), “Encuentros Cercanos de Cualquier Tipo” (Close Encounters of the Third Kind, 1977), “1941” (1979) e Indiana Jones y Los Cazadores del Arca Perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981). Y si bien no todo lo que hizo después es de mi agrado por motivos ideológicos, no quiere decir que no me divirtió y divierta gran parte de mi vida.

E.T. es olvidado por sus padres en California. Porque en Californa pasaban un montón de cosas en los 80´s antes que nos invadiera el punk de Green Day, Blink y clones. Resulta que Elliot, el niño protagonista (el orejón) escucha ruidos en el fondo de su chalet Californiano.

Sobre los chalet Californianos: son marrón clarito y/o amarillos, tienen los muebles de madera, cocina con desayunador, heladeras con latas de gaseosas dentro y dormitorios alfombrados. Acá hay unas cuantas imitaciones, bastante logradas en algunos casos, en otros, mezcladas con piedra Mar del Plata en sus frentes. Por lo general eran de familias beneficiadas con el 2x1 de Alfonsín y traían muchas cosas de Miami como pelotas de basquets (Oficiales), remeras de Michael Jordan (Oficiales) y deudas (Oficiales). Otra cosa, la familia de Elliot es de esas: demoníacas, anticonservadoras, vergonzosas de… padres divorciados. Porque en el cine, y en nuestro país (la ley de divorcio se aprobó en el ´87!), la gente se divorciaba mayoritariamente en los ochentas. A excepción de Bill Kramer que sufrió horrores cuando se separaron Dustin Hoffman y Maryl Streep en “Kramer Vs. Kramer” un año antes de empezar la decáda, en 1979. Pero bueno, volvamos a Elliot y a E.T.

Elliot es un chico, E.T. también y la película no es otra cosas; una joda de chicos. Nadie les cree, porque los chicos dicen muchas huevadas, pero ahí aparece la ciencia ficción para solucionar nuestra describilidad infantil y responder el mayor interrogante de nuestra niñez ¿Hay vida en otros planetas? Este interrogante en el caso de los varones, las chicas son el otro gran interrogante de nuestra niñez… ¿de nuestra niñez?

Sobre el bicho del espacio: sí, ya lo sé, E.T. es medio pelotudo y te suelen dar ganas de cagarlo a patadas, pero porque, como dije antes, es un nene. No habla mucho, solo un par de palabras, “ET”… “teléfono”… “mi casa”… “Elliot” y “se bueno”. “Se bueno” le dice a Gertie, la hermanita bonita de Elliot en la despedida y Gertie, interpretada por Drew Barrymore, no le hizo mucho caso y se empezó meterse cantidad de porquerías en el cuerpo. E.T. es muy inteligente ya que con un montón de porquerías arma un comunicador intergaláctico. Es telekinético y telépata. Es milagrero: cura a gente con su dedo linterna. Aboga por lo derechos de los animales, ya que no deja que Elliot y sus compañeritos vivisecciones ranas. Le gusta mirar tele y a veces hasta le entra al escabio, se agarra un pedo padre y hace que Eliot se apriete a Erika Eleniak, que ya de chiquita estaba buena. E.T. es un varón, pero no le molesta travestirse de vez en cuando por Drew Barrymore. Sabe “hacerse el muertito” y se ve que tiene conocidos de otras galaxias muy, muy lejanas (o por lo menos de películas muy cercanas) como Joda de Star Wars.

No tengo nada en contra de las patinetas mis queridos skateboarders, pero la verdad es que nunca fue muy cómodo cruzar la empedrada Emilio Mitre en la tabla. Ahora en bici si. Y si la bici era un bici cross mejor! Y si encima volaba NI HABLAR! Nunca tuve una bici cross, debería comprarme una, ¿Cuanto puede estar? ¿Cómo un reproductor de MP3? Aunque ya estoy medio huevón para andar en bici cross, pero quien les dice. Otra cosa que nunca tuve fue unas Nike como las de Michael el hermano de Elliot. Y si ya sé que las hacen niñitos tailandeses esclavos pero… ¿Por qué nunca tuve unas Niké? No se olviden del título de este artículo.

Cuestión que para hacer historia del cine se necesita, una bicicleta, un nene, un muñeco pedorro envuelto en una sábana, una luna gigante, un cromakey muy trucho y… LA MUSICA DE JOHN WILLIAMS.

Prepárense para escucharla este sábado chicuelos, por que si bien Williams es tan populachero como Spielberg y le da demasiado a la fanfarria, en el disco Best Of de John Williams no ha UN TEMA que no conozcamos. No puedo evitar pensar sobre el puente de violines ascendentes y trompas de la canción principal: “Vuela, vuela, vuela Elliot VUELAAAA!”

Y Elliot voló, primero a la noche oscura, donde casi se nos muere junto a un

E.T. palido y con manchas tipo psoriasis. Porque Spielberg, siempre nos va a hacer sufrir y va a estirar la escena hasta que no demos más y soltar lágrima por ese animatronic de mierda ahora lleno de harina. Pero las películas de Spielberg no son como las basadas en las de Stephen King en donde los protagonistas sufrirán en la mayoría de los casos hasta la muerte o hasta la locura. Las pelis de Spielberg suelen tener… esperanza, y aunque suene a un artículo escrito por Dawson, el de Dawson Creek, no lo es. Porque de chiquitos solemos tener aunque sea por un rato, esperanzas. Esperanzas de tener bicis que vuelen y esperanza que E.T. resucite, aunque no sepamos porque. Por favor alguien resucite a la guionista de E.T. (después de “Kundun” (1997) no escribió mas nada, se separo de su marido Harrison Ford y le saco buena parte de su fortuna) y preguntelé ¿porque resucita E.T.? Resucita porque eso queríamos. Queríamos que viva, no muera como la madre de Bambi (1947) del nazi de Walt Disney.

Y nuestros héroes se chorean al extraterrestre resucitado a lo Victor Sueiro y le revelan la verdad a sus secuaces en la escena en que E.T. baja de la camioneta como lo hacia Piero (Puaj) en nuestro país, con una bata blanca y un corazon enorme y brillante.

Y siguen huyendo… en bicis, porque las bicis van por senderos que los adultos en sus autos no pueden ir. Pero la cosa se pone pesada y en el último instante cuando empiezan a aparecer armas de fuego en cuadro, E.T. hace volar no solo a Elliot, si no tambien a su hermano, a sus secuaces, a todo el pueblo del valle de California, a todos nosotros y a todo el mundo… vuelan hacia el atardecer hasta un aterrizaje perfecto en el bosque.

Tanto nos gustó que E.T. volara que apareció merchandaising del chobi a lo pavote. Jueguitos de Atari 1600, muñecos, remeras y si se alquilan el DVD de los 20 años de E.T., en los extras van a poder ver (y no es por ser un pervertido) el dedo de E.T. que es el juguete mas cercano a un pene de plástico que vi en mi vida. Aparecieron extraterrestes menos felices como “Mi Amigo Mac” (Mac and Me, 1988), “Alf” en la tele y hasta una versión autóctona ultra bizarra llamada “Las Locuras Del Extraterreste” (1988). Acá el bicho no era un animatronic, si no un enano disfrazado, Monguito era su nombre. Trabajaban: Emilio Disi, Javier Portales y Gianni Lunadei, que era de Ramos… hasta que se suicido hace como 10 años.

Y las despedidas son tristes, pero E.T. se tiene que ir a su casa en ese colador con luces que acaba de aterrizar. Tan bueno es el bicho que hasta el perro que antes le ladraba ahora lo saluda, y se lleva los girasoles de Drew. “Be good”, “Se bueno”, “Eliot, Auch!” Nos duele el corazón a todos, pero los papás de E.T. nos regalan una última sonrisa dejándonos un arcoiris en el cielo (Re alterno). Un arcoiris para los que tenemos un niño interior… un niño interior y un extraterrestre en el placard.

1 comentario:

Betzabel dijo...

Seguro que no te esperabas este comentario!
Que te puedo decir? Era encuentros cercanos del tercer tipo...aunque el error sea adrede.